Presentación

Reformar el municipio: autogobierno indígena y régimen multimunicipal
ARACELI BURGUETE


Errores de las OSC en México

TERESA GARCÍA


Salud, enfermedad y el orden de lo posible
NORA GARCÍA


Por una vida digna en la población indígena
VERÓNICA ROCHA


Servicio social en la comunidad mazahua de San José del Rincón

EDGAR ESQUIVEL


VIH-SIDA en Vicente Camalote, Oaxaca
JULIO FLORES et al.


Educación ética y aprendizaje-servicio

MA. INÉS PIAGGIO


Eduquémonos-Educando. Programa EBC: conocimiento y servicio

RAMÓN LEOS


Quesos, cajetas y dulces. Productividad en la Sierra de Pénjamo
RENÉ ZEPEDA


Sociedad civil y servicio profesional de carrera

ROBERTO MORENO



Cada quien sus santos

PALOMA BRAGDON


Consideraciones acerca de la vivencia maternal
NORMA MENDOZA


Narración extra ordinaria de un lugar ni tan lejos ni tan cerca
MARÍA VALDIVIA


Hospital General de México y sus ancestros
GERARDO ROMERO et al.


Altruismo y tejido social. Reseña



A) Incorporan el lenguaje empresarial.
Ante la necesidad de comunicarse con los empresarios, para solicitar donativos, las organizaciones altruistas y filantrópicas comenzaron a utilizar un lenguaje extraño y ajeno a sus actividades. A los beneficiarios de sus servicios les llamaron "clientes", lo mismo que a los donantes y voluntarios a quienes les "venderían" la idea de que la mejor canalización de recursos económicos, donación de tiempo y talentos, la harían en su institución.
Además, bajo el precepto de "autosustentabilidad", las OSC sin fines de lucro tendrían que probar con proyecciones y mecanismos de medición el cumplimiento de este requisito, ya que para "ganar-ganar" había que probar que el donante no tendría que desembolsar nuevos recursos en una próxima ocasión y sí recibir algún beneficio, aunque éste fuera únicamente la fama mediante la difusión expedita del donativo hecho. Con este beneficio, el donante se daría a conocer como empresa socialmente responsable.
Ante la complejidad de este sistema, de comunicación de bienes, que incluye palabras ajenas al principio de caridad y justicia que en otros tiempos regía las actividades de asistencia, promoción y desarrollo, las organizaciones altruistas y filantrópicas se alejaron poco a poco del auténtico espíritu de ayudar y vieron posibilidades de crecimiento y expansión en términos empresariales.

B) Se introducen al ámbito de competencia.
Dado el paso anterior, expuesto en el punto A de este apartado, las instituciones y fundaciones que nacieron sin fines de lucro comenzaron a verse unas a otras como competencia. De esta manera, comenzaron a competir unas con otras para conseguir recursos económicos tendientes a la autosustentabilidad y dejaron rezagadas a un buen número de instituciones fieles a la dignidad que les corresponde como organizaciones no lucrativas, cuyo propósito es reducir el daño social causado por múltiples factores y manifiesto en fenómenos tales como, marginación, violencia, prostitución, desempleo, violación a los derechos humanos, entre otros.
Por supuesto que, al mismo tiempo que reducir el mal social, las organizaciones altruistas que trabajan congruentes con su vocación, se esfuerzan por prevenir el mal y procurar el bien mediante la oferta de servicios de educación, salud, alimentación, vivienda, autoempleo, capacitación para el trabajo y rehabilitación física, emocional y mental, entre otros.



C) Injusticia en captación y reparto de donativos.
Ante la utilización de términos empresariales para referirse a las actividades altruistas y filantrópicas al mismo tiempo que, la competencia voraz por captar donativos, los empresarios e instituciones de segundo piso comenzaron a exigir a las OSC requisitos indispensables para la conquista de bienes en especie o recursos frescos.
Ya no se hablaba sólo de la profesionalización de los servicios, sino de imagen y comunicación; proyectos concretos a corto, mediano y largo plazo; mecanismos de autoevaluación; garante de autosustentabilidad económica; tecnología de punta; avales nacionales -privados y gubernamentales- entre otros.
De ahí que muchas organizaciones pequeñas y medianas sin personal competente para hacer pronósticos y proyectos con herramientas de evaluación, quedan fuera de la posibilidad de recibir donativos, con lo cual, los beneficiarios potenciales quedan al margen de una posible ayuda para el despliegue de su potencial. Y esto es así porque dados los requisitos para recibir donativos, las instituciones más fuertes han tenido que contratar personal especializado, y por lo tanto, caro, para diseñar y realizar sus proyectos.
Siendo esto así, por muy grandes que estas instituciones sean, y mientras más caro es su sostenimiento, no llegan a los espacios donde hace falta la ayuda. Como se ve, ni las grandes, ni las pequeñas -que han sido borradas- cubren las necesidades de la población marginada.

D) Usan paraguas.
Al respecto del paraguas o los paraguas que utilizan, no veo ningún problema cuando, de buena fe, bajo la sombrilla que sea, las organizaciones de la sociedad civil buscan un aval que garantice su honorabilidad y fortalezca su representatividad ante donantes y voluntarios potenciales. Lo que es un error es que los paraguas no verifiquen que las organizaciones de la sociedad civil a las que integran como miembros suyos, sean honorables y sí les tomen sus datos para agrandar el directorio y mostrarse, a su vez, ante el gobierno, como magnas confederaciones sociales, con amplio y certero conocimiento de las acciones altruistas y filantrópicas.
Esto resulta, evidentemente, un peligro para la toma de decisiones y el establecimiento de políticas públicas y leyes en la materia como ya se ha visto en la Ley propuesta por la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol).**

E) Cambian de bandera, cara y nombre.
Algunas de las organizaciones de la sociedad civil, especialmente, las de tercer piso dedicadas a la "liberación" de vicios sociales y trabas jurídicas a favor o en contra de la vida, utilizan -para defenderse de la crítica social y el desprestigio- la estrategia de cambiar de nombre cada determinado tiempo o cada vez que sea necesario.
También suelen dar de alta, al mismo tiempo, varias asociaciones civiles o asociaciones políticas -locales y nacionales- para luego firmar desplegados a favor de su objetivo o en contra de lo que estorba a sus objetivos.
Dicho en otra forma, un mismo grupo de personas, registra ante las autoridades competentes una variedad de organizaciones civiles con distintos nombres para hacer creer que muchos ciudadanos -muchísimos más de los que son en realidad- proponen o rechazan tal o cual cosa de modo que, según su estrategia, hagan presión social y consigan sus metas.



F) Se autonombran representantes de la Sociedad Civil Organizada (SCO).
Del punto anterior, surge este otro en la lista de errores cuando un pequeño grupo, supuestamente apoyado por otras tantas organizaciones sociales -que vienen siendo las mismas personas las que las conforman- se presentan ante los medios masivos de comunicación o ante las autoridades gubernamentales como encabezando a la gran sociedad civil mexicana. Cualquiera que les crea o haga como que les cree, lo que muestra realmente es negligencia o ignorancia respecto de la realidad nacional y lo complejo de su tejido social.

G) No distinguen entre ONG y OSC.
Todavía existen organizaciones civiles que, pese a que cuentan con un registro legal, y por lo tanto, con una figura jurídica, cuando se presentan públicamente, dicen de sí mismas que son Organizaciones No Gubernamentales (ONG). Esto es realmente una omisión respecto de lo que sí son y pareciera que su actuar va en contra del gobierno, sea cual fuere el partido político que haya ganado o que ganare próximamente, las elecciones para el gobierno local o nacional.
Como se ve, decir que una organización altruista o filantrópica es una ONG es no decir la figura jurídica bajo la cual se rige y esto significa que no tiene registro formal o que en realidad, pese a ser una institución o fundación formalmente constituida, se presenta como una organización contra gubernamental.
En el ambiente de las OSC, decir de una ONG expresa que ésta no tiene nada qué ver ni qué hacer con el gobierno de la nación donde trabaja, sea cual sea su actividad. Muchas de las ONG son apenas movimientos sociales efímeros y pasajeros que, por miedo al compromiso y a las responsabilidades sociales, jurídicas y económicas que debieran adquirir, se mantienen al margen de la legalidad.

H) Son autosustentables y además piden donativos.
Pese a que de esto ya he hablado con anterioridad, es importante destacar el error de la competencia desleal que se vive entre las organizaciones de la sociedad civil cuando se cae en la tentación de pensar que su método de participación social es el mejor y el único modelo de asistencia, promoción humana y desarrollo auténtico.
De ahí surge la creencia de que, como dicen que "en el amor y en la guerra todo se vale", las organizaciones de la sociedad civil que piensan de sí mismas ser las mejores, creen que tienen derecho a crecer por encima de las otras e incluso hasta a cerrarles el camino de desarrollo y expansión, si fuera necesario, para beneficiarse ellas y a quienes asisten, promueven y liberan.
Las organizaciones de la sociedad civil que actúan de esta manera piensan que la captación desmedida de donantes y recursos económicos para la realización de sus actividades es tan honesta como el funcionamiento natural del mercado y el libre comercio. Pierden de vista la eficacia que resulta del trabajo de los líderes sociales que viven y conviven en las comunidades donde ellos -los genuinos líderes sociales- han instalado sus pequeñas y medianas organizaciones.Las organizaciones de la sociedad civil que actúan de manera egocéntrica para acaparar donativos y monopolizar su ayuda social no consideran que sería mucho mejor compartir sus conocimientos y experiencias con estos líderes que echarlos fuera de la posibilidad de servir a los suyos en la ciudad o pueblo donde han crecido y por los que trabajan.

I) Empresas con responsabilidad social.
Desde que comenzara a difundirse el altruismo, las empresas vieron la posibilidad de ahorro en la realización de obras de beneficencia y acciones filantrópicas. Desde entonces, comenzó a resultar más redituable difundir los montos económicos donados a diversas organizaciones y después, invitar, incluso, a la población a consumir sus productos para donar el uno por ciento de sus ganancias.
Una vez que las grandes empresas probaron este camino ventajoso, nació la posibilidad de destacar como empresas socialmente responsables, pese a que sus intereses de alta productividad con el menor número de empleados posibles generara, en paralelo, el despido masivo de trabajadores. De ahí que, comenzaron a crearse instituciones filantrópicas con las cuales aminorar el daño producido por la ambición sometida a las leyes del mercado y el libre comercio.
La política neoliberal ha ocasionado estos terribles desaciertos en los que, por un lado se ve la necesidad empresarial de preferir máquinas a personal trabajando y la urgente necesidad creada ante el desempleo, de abrir organizaciones filantrópicas que, si bien es cierto, por un lado ayudan a la sociedad, por el otro, sirven a la misma empresa como gancho publicitario y ahorro en este rubro.

J) Desempleo y… ¿altruismo?
Este punto está claro en el anterior. Pero vale la pena ahondar en él. La globalización y el neoliberalismo tienen al mundo con 5 mil millones de habitantes en situación de pobreza y pobreza extrema. Se piensa que los dueños del dinero son también dueños del devenir de la historia. Y aunque hoy vemos que así es, esto ha de cambiar cuando, al fin, los intelectuales y verdaderos líderes sociales tomen la batuta.
Hoy por hoy, lo que se ve es que los políticos están supeditados a los intereses de los empresarios y que algunos comunicadores están por encima de los gobernantes en matrimonio de hecho con los dueños de la economía. Todo esto viene a cuento porque lo que se ve es que las empresas "altamente efectivas" trabajan con menos personal mientras producen cuantiosas sumas de dinero.
Para compensar, las mismas empresas -algunas de ellas- que pagan mal a sus trabajadores, que reducen personal y que no cumplen con el pago de impuestos, son las que hacen donativos o crean nuevas organizaciones filantrópicas para dar limosnas a quienes podrían haber dado empleo y buenos sueldos con reinversión, justicia y equidad. Lo siento.
Siento mucho tener que abordar este punto, pero a todas luces, la economía está deshaciendo familias donde, por falta de ingresos, muchos padres y muchas madres se van a otros países para ganarse unos centavos. Baste echar un vistazo a este punto para pensar en la corresponsabilidad internacional del desorden social y el debilitamiento moral de los pueblos donde los índices de violencia y delincuencia tienen mucho que ver con la injusta repartición de la riqueza. Por un lado, hay malos sueldos y desempleo, y por el otro, más y más organizaciones altruistas y filantrópicas a las que acuden quienes tienen ingresos de hambre o viven desempleados.

K) Altruismo y Filantropía ¿Empleo?
Mientras sucede lo anterior -el desempleo y la mala paga- el altruismo y la filantropía crecen a borbotones en número de instituciones y fundaciones. Los profesionistas desempleados ven en las actividades de asistencia, promoción y desarrollo una posibilidad de ingresos.
Darse de alta como organización no lucrativa, diseñar papelería con contenido de Misión, Visión y Objetivos, tener un registro y autorización para pedir donativos, contar con un domicilio fiscal y ponerse como directivo o miembro del Consejo, basta para lanzarse al mundo de los dineros a pedir recursos donados y hacer alguna tarea que, sea cual sea, servirá para ganarse el pan de cada día.
Esto se ve en organizaciones de primero, segundo y tercer piso cuyos patronos y directivos, muchas veces sin personal contratado, se limitan a un reducido número de beneficiarios, dan una que otra conferencia y viajan a todo tipo de congresos en el extranjero para hacer "investigaciones" respecto del tema en torno al cual gira su "actividad".
Las hay también que al ver la cantidad de oportunidades que hay en el mundo del altruismo y la filantropía, llegan con el hilo negro a ofrecer cursos, talleres, creación de páginas web, consultorías para la obtención de donativos y proyección de imagen, entre otros servicios con los que coaccionan a las OSC advirtiéndoles el peligro de no aceptar sus ofertas por el riesgo de quedar fuera de vanguardia.

L) Cómplices de la fragmentación familiar.
Sin darse cuenta, las OSC han caído en el error de avalar la defensa de los derechos humanos subdividiendo a la población en múltiples grupos humanos que se desprenden de familias y comunidades. Me refiero a la defensa de los derechos de la mujer, del hombre, de los niños, de los ancianos, de los desempleados, de los trabajadores, de los enfermos de sida o cáncer, de los indígenas, de todos (y todas) aquellos (y aquellas) que al haberse agrupado como una minoría determinada, se casan con la idea de pertenecer a una comunidad "x", mientras se alejan de los intereses familiares.
Desde que se comenzara a hablar de minorías y de la absurda e inútil "perspectiva de género" comenzamos a ver un caos en los roles familiares y el abandono afectivo, emocional, económico y moral de los miembros de la familia. Ya no es el padre o la madre quien defiende a los niños, sino el UNICEF; ya no es el marido quien protege y guía a la mujer, sino el INMUJERES; ya no son los hijos quienes velan y atienden a los ancianos, sino el INAPAM, y así, podríamos mencionar grupos e institutos avocados a salvaguardar los intereses de los distintos miembros de la familia mientras la familia desaparece.
Lo mismo han hecho las organizaciones de la sociedad civil al continuar abriendo espacios sociales y albergues para todo tipo de personas que debieran crecer y vencer dificultades en el seno familiar. Tenemos albergues para ancianos, niños, enfermos, farmacodependientes, madres solteras, mujeres maltratadas, etcétera. Afortunadamente existen las redes de organizaciones sociales que entre afines, diversas y complementarias, están en búsqueda de una actuación con perspectiva de familia para sanar las consecuencias del error al haber defendido derechos humanos sin considerar que la persona humana nace y crece en familia.

Notas
* Este texto es el capítulo II del libro Mi visión del Altruismo, editado por la Fundación para la Promoción del Altruismo, IAP, México, 2005, del cual se encuentra una reseña al final de este número.
** Ley que intenta garantizar el buen reparto de recursos, pero que al registrar a las OSC, las tiene de algún modo captadas bajo un marco jurídico que, en cualquier momento y so cualquier excusa, puede ver modificado según intereses políticos partidistas de gobiernos subsecuentes que a nivel federal, podrían hacer lo que se hizo en 1998 con la LIAP del DF para manejar los recursos del Nacional Monte de Piedad.



Teresa García Ruiz, es periodista, poeta, escritora, y filósofa por la Universidad Panamericana. Con el lanzamiento del periódico Todo México Somos Hermanos (1995), como directora fundadora, se hizo pionera del periodismo especializado en organizaciones de la sociedad civil que trabajan sin fines de lucro en favor de personas, familias y comunidades. Autora de Mi visión del altruismo; Manual de Intervención Temprana, Obra Nacional de la Buena Prensa, (a beneficio de La Gaviota, IAP. Pedidos al (0155) 5277 3301); Dios ya lo Sabía. El Don de un Niño Especial, Obra Nacional de la Buena Prensa; Doce Uvas para un Santo, Ed. Kerigma; Integración (Curso para la integración social cristiana de personas con discapacidad), Obra Nacional de la Buena Prensa, y Escritos en Voz Alta I, II y III (más de 60 cuentos, poemas, relatos y reflexiones en tres discos compactos), Anunciación, IAP. tgarcia@anunciacion.com.mx