Presentación

Reformar el municipio: autogobierno indígena y régimen multimunicipal
ARACELI BURGUETE


Errores de las OSC en México

TERESA GARCÍA


Salud, enfermedad y el orden de lo posible
NORA GARCÍA


Por una vida digna en la población indígena
VERÓNICA ROCHA


Servicio social en la comunidad mazahua de San José del Rincón

EDGAR ESQUIVEL


VIH-SIDA en Vicente Camalote, Oaxaca
JULIO FLORES et al.


Educación ética y aprendizaje-servicio

MA. INÉS PIAGGIO


Eduquémonos-Educando. Programa EBC: conocimiento y servicio

RAMÓN LEOS


Quesos, cajetas y dulces. Productividad en la Sierra de Pénjamo
RENÉ ZEPEDA


Sociedad civil y servicio profesional de carrera

ROBERTO MORENO



Cada quien sus santos

PALOMA BRAGDON


Consideraciones acerca de la vivencia maternal
NORMA MENDOZA


Narración extra ordinaria de un lugar ni tan lejos ni tan cerca
MARÍA VALDIVIA


Hospital General de México y sus ancestros
GERARDO ROMERO et al.


Altruismo y tejido social. Reseña



Entre los aztecas, la botánica destacaba por su importancia dada su estrecha relación con la medicina; Moctezuma regalaba a sus súbditos cuando estaban enfermos, plantas que se cultivaban en los jardines reales, 50 años antes que se creara el jardín botánico de Padua, Italia, y 100 antes del de París, Francia. El médico español Francisco Hernández, quien atendía al Rey Felipe II, reunió 1200 especies vegetales curativas originarias de América. El herbolario fue el sucesor del brujo y el antecesor del médico. Cuando en la gran Tenochtitlan había epidemias, los aztecas aislaban a los enfermos para evitar el contagio; durante el imperio de Moctezuma II, existió un hospital para los guerreros, fue el primero en la meseta de Anahuac. En Texcoco hubo otro para los inválidos a causa de la guerra. Se construyeron asilos para los ancianos y enfermos, en la gran Tenochtitlan y en Cholullan. Moctezuma II sufragaba una casa para pacientes incurables o extraordinarios. Junto al templo mayor estuvo el Netlatiloyan dedicado al dios Nanahuatl, el que funcionaba como leprosario. Durante la colonia la religión aportó a la medicina los hospitales y la fe. La medicina medieval se mezcló con la indígena y ambas se transformaron. Uno de los puntos de encuentro fue la construcción de Hospitales-Monasterios. El primero en América lo fundó Hernán Cortés en Huitzillán (lugar de colibríes), en el sitio donde se reunió con Moctezuma Xocoyotzin, el 8 de noviembre de 1519.

Hospital de Jesús Nazareno
Al terminar la conquista de Mexico-Tenochtitlan, Cortés construyó el hospital llamado "El de la limpia Concepción de Nuestra Señora". La iglesia se construyó en el siglo XVII y la terminaron en 1665, la fachada de este nosocomio es producto de las sucesivas remodelaciones efectuadas en: 1662, 1770, 1800 y 1945. Ahí ejercieron los primeros médicos de la ciudad: Pedro López, Cristóbal de Ojeda y Diego Pedraza. El 11 de enero de 1527, el cabildo de la ciudad nombró al primer Protomédico, cargo que le confirió autoridad para supervisar el ejercicio de la medicina. El hospital se ocupó de la atención de los hispanos; la medicina era mágico-religiosa, se buscaba más la salvación del alma que el cuidado del cuerpo. En esa época el nosocomio recibió el nombre de Hospital de El Marqués y después Hospital de Jesús Nazareno -en 1524, ya funcionaba con ese nombre, como consta en el acta del cabildo de la ciudad- debido a la devoción que despertó una pintura de Jesús Nazareno, donada a la institución por la indígena, Petronila-Jerónima.
Fachada del Hospital
Jesús de Nazareno

El hospital atendía a 400 enfermos por año, no daba consulta a los desequilibrados mentales, a los que padecían bubas, sífilis o lepra. En el año de 1523, Cortés ordenó que se confinara a estos últimos en el Hospital de San Lázaro, ubicado en la Tlaxpana; en 1528 este edificio fue destruido por orden de Nuño Beltrán de Guzmán, so pretexto de la contaminación del agua que circulaba por un acueducto que partía del Bosque de Chapultepec. En 1547, falleció Hernán Cortés, él dispuso que la obra del Hospital de Jesús Nazareno continuara a su costa. Durante 300 años sus descendientes aplicaron parte de los bienes del marquesado del Valle de Oaxaca al nosocomio; los sucesores del mayorazgo intervinieron en la administración del hospital hasta 1932, en que falleció el príncipe Pignatelli y se extinguió la herencia. En el claustro del Hospital de Jesús, se encuentra la tumba de Hernán Cortés.
Durante el siglo XVII los hospitales cumplían dos funciones: ser un establecimiento para el cuidado de los enfermos y, aún con tintes medievales, en los nosocomios se recogía a los huérfanos, se daba hospedaje a los peregrinos, se albergaba a los desvalidos y adicionalmente se cuidaba de la salud. Este era el marco que prevalecía en la ciudad de México antes de la llegada de don Vasco de Quiroga, quien era oriundo de la Villa de Madrigal de las Altas Torres, en Ávila, Castilla la Vieja, España. Se desconoce con precisión la fecha de su nacimiento, algunos historiadores la sitúan en 1470; otros afirman que fue el 3 de febrero de 1469; a don Vasco de Quiroga también se le llamó Blasco o Tata Vasco. Se embarcó en Sevilla con destino a la Nueva España, el 16 de septiembre de 1530, llegó a Veracruz en 9 de enero de 1531.
En esa etapa, la Nueva España estuvo gobernada por la Primera Audiencia, 1527-1535, la integraron Nuño Beltrán de Guzmán, Juan Ortiz de Matienzo, Diego Delgadillo, Diego Maldonado, Alonso de Parada, quienes fueron el símbolo de la crueldad pocas veces vista. Don Vasco de Quiroga, fue oidor de la Segunda Audiencia, él amplió la segunda función de los nosocomios y concibió los Hospitales-Pueblo, es decir, congregaciones de indígenas fundadas con conocimiento y práctica del cristianismo, el trabajo colectivo y la vida comunal, su funcionamiento incluía esos servicios.

Hospital de Santa Fe
En 1532, Vasco de Quiroga fundó el Hospital de Santa Fe, a dos leguas de distancia de la ciudad de México, en plena serranía. Entre los años de 1531-32, la población ascendía a 300 vecinos, fue el lugar predilecto de don Vasco, el nosocomio lo construyó con dinero propio. Procedió así conmovido como estaba del producto de las miserias, de desamparo y vexación de los indios. Tata Vasco fue el Precursor de la Seguridad Social en México. En 1790, Juan Vicente de Güemes Padilla Horcasitas y Aguayo, segundo conde de Revillagigedo, virrey de México entre 1789 y 1794, quiso conocer el estado que guardaban los hospitales de indios, observó que los frailes los habían convertido en casas de servidumbre, las funciones sociales y asistenciales habían sido abandonadas y a los indígenas los obligaban a trabajar gratuitamente en beneficio del clero.

Hospital Real de San José de los Naturales
Fray Pedro de Gante, uno de los Cuatro Lirios de Flandes, a la vez que creaba la escuela para indios en el solar de San Francisco, se empeñó en construir un hospital para los naturales, próximo a la escuela, lo terminó en 1530. Otros autores relatan que fue en 1531. Carlos V ofreció ayudarlo con limosnas; Felipe II envío dinero para terminar la construcción, el hospital funcionó poco tiempo. El 18 de mayo de 1553, el príncipe Felipe quien gobernaba España en ausencia de Carlos V, dispuso se construyera otro hospital para la atención de los "aborígenes" en el Barrio de San Juan, por esta razón se le denominó Hospital Real de los Naturales. De 1701 a 1741, la atención estuvo a cargo de los Hermanos de La Caridad de San Hipólito. El hospital fue un importante centro clínico, en 1576, se practicaban autopsias, en 1642, el virrey Juan Palafox y Mendoza, obispo de la Puebla de los Ángeles, dispuso que hubiera prácticas de anatomía en cadáveres. En 1768, se creó la cátedra y después se fundó la Real Escuela de Cirugía. Al terminar la Guerra de Independencia la situación económica del hospital era precaria, el 21 de febrero de 1822 dejó de funcionar. El edificio desapareció en 1931, cuando ampliaron la avenida "San Juan de Letrán", hoy eje central "Lázaro Cárdenas".

Hospital Real de las Bubas o del Amor de Dios
En el año de 1534, fray Juan de Zumárraga, obispo y primer arzobispo de México, tuvo a su cargo la fundación, construcción y sostenimiento del Hospital del Amor de Dios. El edifico se construyó cerca de la casas obispales primero y arzobispales después. La fachada daba a la calle real en el sitio donde se ubica la academia de San Carlos, para ello se aprovecharon las casas y rentas que pertenecían al Sr. Zumárraga, posteriormente se recurrió a la venta de la cárcel del arzobispado. Después de 200 años de fundado el hospital, el arzobispo Alonso Núñez de Haro y Peralta lo incorporó al de San Andrés, los dos Hospitales son ancestros directos del actual Hospital General de México.

Hospital de convalecientes de San Hipólito
En 1556, Bernardino Álvarez concibió este hospital. Cuando Bernardino vivió en la Nueva España participó en la guerra contra los Chichimecas, después emigró al Perú y amasó una fortuna considerable. De regreso a México vestía un sayal, sirvió a los enfermos en el Hospital de la Limpia Concepción de Nuestra Señora, creó una casa para remediar la situación de los viejos, los dementes, los oligofrénicos y los convalecientes pobres. El arzobispo Montufar dispuso que éste, quedara bajo la advocación de San Hipólito y formó la Congregación. En 1770, se convirtió en la Orden de los Hermanos de la Caridad, la primera formada por mexicanos. El primer edificio fue de adobe, en 1777 fue substituido por el que aún persiste.

Templo
de San Hipólito









Hospital
de convalecientes de San Hipólito

A fines del siglo XVIII, todas las fundaciones creadas por Bernardino Álvarez, desaparecieron en los primeros años de vida independiente. Los Hipólitos administraron diferentes hospitales en el interior de la Nueva España, y en la ciudad de México el de "El Espíritu Santo". Los hospitales de "San Hipólito" y "El Espíritu Santo" albergaron al Establecimiento de Ciencias Médicas después de 1833. El hospital estuvo ubicado en la calle de la "Celada", hoy esquina de la avenida "Hidalgo" y "Paseo de la Reforma".

Hospital Real de San Pedro o de la Santísima Trinidad
En 1557, fue fundado por el clero secular de la ciudad de México, a través de la Congregación de San Pedro, el acto fue confirmado por la Bula Papal de Clemente VII.


Hospitales de San Lázaro
En 1572, empezó a funcionar en el lugar denominado Las Atarazanas, el promotor de la construcción fue el Dr. Pedro López, para sustituir el que destruyó Nuño Beltrán de Guzmán en 1528, ambos hospitales funcionaron como leprosarios. El arzobispo Moya de Contreras afirmó: Fundose a industria e instancia de Pedro López, Médico, persona devota, cristiana y caritativa. A principios del siglo XVIII estuvo a cargo de los Hermanos de San Juan de Dios, en 1784, retiraron a los frailes. En 1857, se desamortizaron los bienes del hospital, y en 1862 fue clausurado.

Hospital del Espíritu Santo y Nuestra Señora de los Remedios
En 1602, don Alonso Rodríguez del Vado y su esposa doña Ana de Saldívar, decidieron fundar a su costa un hospital. El virrey Gaspar de Zúñiga y Acevedo, conde de Monterrey (1595-1603) aprobó la obra. El cuidado de los enfermos y la vida interior del hospital quedó a cargo de los Hermanos de la Caridad de San Hipólito. El matrimonio Rodríguez dio al hospital y la iglesia todo lo necesario para su misión: el objetivo era el cuidado de los enfermos españoles de los dos sexos.
Templo del Espíritu Santo

En 1612, entregaron la institución a fray José Hernández. A finales del siglo remodelaron el hospital, después las habitaciones de los frailes y al final la iglesia la que se concluyó en 1715. En 1821, se encontró que en el hospital sólo quedaba un enfermo, las autoridades se apegaron a la ley en la que se suprimían las órdenes hospitalarias. Este edificio después de 1833, albergó al Colegio de Medicina, antes Establecimiento de Ciencias Médicas.


Hospital de la Mujer "Dr. Jesús Alemán Pérez"
Hospital de San Juan de Dios
En 1582, el Dr. Pedro López fundó el hospital de "Nuestra Señora de los Desamparados y de la Epifanía" para curar en él: negros, mulatos y mestizos pobres y libres que no tengan quien los cure. En 1604, el nosocomio se entregó a los Juaninos, para que lo administraran y lo atendieran, ellos fueron: Cristóbal Muñoz, Bruno de Ávila, Juan de Segura, Gonzalo de San Esteban y Juan Leonardo.

Los Hermanos de San Juan de Dios, llegaron a la Nueva España a principios del siglo XVII, por solicitud del virrey Juan de Mendoza y Luna, marqués de Montesclaros (1603-1607). La ciudad de México fue el único sitio donde fundaron un monasterio y el primer hospital en el que prestaron servicio fue el de "Nuestra Señora de los Desamparados". El mesenas de esta institución fue don Francisco Sáenz, quien por la mano del Lic. Gabriel de Soria, levantó a su costa la iglesia en 1647, posteriormente el hospital fue renombrado de "San Juan de Dios"
En 1820, se suprimieron las órdenes hospitalarias, sin embargo, se instaló a las monjas de La Enseñanza de Indias; después fue hospital de las Hermanas de la Caridad. El 17 de febrero de 1865, durante la administración gubernamental de don Benito Juárez, el hospital se dedicó a la atención de prostitutas. Después llamado Hospital Morelos, estuvo atendido por Hermanas de la Caridad. En el siglo XX, al nosocomio se le cambió el nombre por Hospital de la Mujer "Dr. Jesús Alemán Pérez". En 1968 se reconstruyó y actualmente es el Museo Franz Mayer.

Hospital de Montserrat en Tacubaya
De acuerdo con don Nicolás León, los fundadores del hospital fueron Diego Jiménez y Fernando Moreno, compañeros de Cortés durante la conquista de la Nueva España. Con motivo del Cocoliztli del año de 1580, edificaron un templo dedicado a la Virgen de Montserrat y un hospital para enfermos faltos de auxilio. Para la construcción eligieron las lomas de Tacubaya, la que corrió a cargo de una cofradía que Gregorio XII autorizó en la bula del 30 de marzo de 1584.

Hospital de San Antonio Abad
En 1628, llegaron a México procedentes de Burgos, España, los Canónigos Regulares de San Agustín del Instituto de San Antonio Abad. Se instalaron en terrenos adyacentes a la calzada de Iztapalapa donde erigieron monasterio, capilla y hospital. Como los frailes Antoninos eran desordenados, Carlos III pidió al Papa la extinción de la orden. El 14 de noviembre de 1791, desaparecieron los canónigos regulares. En 1819 los enfermos que sobrevivían en el hospital de San Antonio Abad, fueron trasladados al nosocomio de San Lázaro.

Hospital Real del Divino Salvador del Mundo de la Canoa o de Mujeres Dementes
El establecimiento perteneció a la Congregación Mariana del Divino Salvador. En 1687, un carpintero llamado José Sáyago, recogió en su casa a una paciente demente prima de su esposa y después a otras que carecían de amparo. El arzobispo Francisco Aguilar y Seijas alquiló una casa para las enfermas y aportó los recursos para la alimentación. En 1698, murió el prelado y se hizo cargo del hospital la Congregación Mariana del Divino Salvador, fundada por los Jesuitas, cuyo nombre se dio al hospital. En 1767, la Compañía de Jesús fue expulsada y el hospital quedó bajo el control del Real Patronato. En 1824, dependió del ayuntamiento; en 1847, lo administraron Las Hermanas de la Caridad, finalmente desapareció, pues el 1° de diciembre de 1910, se inauguró el manicomio construido en terrenos de la Hacienda de la Castañeda.


Hospital Real de los Terciarios Franciscanos
En la Nueva España, la Tercera Orden Franciscana se estableció oficialmente en la ciudad de Puebla el 3 de diciembre de 1614, y en la ciudad de México el 20 de octubre de 1615. En 1761, fundaron el Hospital Real de Nuestra Señora de la Pura y Limpia Concepción para atender a los miembros de la hermandad. El funcionamiento fue excelente, lo demolieron para construir el edificio de la Dirección de Correos.
Fachada
Claustro

Hospital de San Andrés
Se erigió en un edificio cuya construcción se inició en 1626, fue convento-seminario, gracias a los donativos de don Melchor de Cuellar, ensayador de la Casa de Moneda y de su esposa Mariana de Aguilar y Niño. La obra se interrumpió al morir los benefactores y a partir de 1676, estuvo a cargo de don Andrés de Carbajal y Tapia; el edificio se localiza en las calles de Xicotencatl y Tacuba. El 27 de noviembre de 1770, la Junta que funcionaba en México por orden del virrey Carlos Francisco de Croix, Marqués de Croix (1766-1771), destinó el colegio de la Casa de Ejercicios y todo el terreno que le pertenecía al Hospital.
En este predio, antes seminario, casa de aprobación y residencia de los Jesuitas, el régimen porfirista edificó el Palacio de Comunicaciones. Sin embargo, desde un principio se había planificado la construcción de un hospital general; el proyecto estuvo inspirado en el Hospital General de Madrid, que al fin se logró en 1779, gracias al interés del arzobispo Alonso Núñez de Haro y Peralta, quien en 1787, siendo virrey, ordenó que el Hospital General absorbiera al Hospital del Amor de Dios, dedicado a la atención de los sifilíticos.

La institución quedó a cargo del arzobispado y recibió el máximo apoyo oficial, tenía capacidad para 1000 camas, distribuidas en 39 salas. Disponía de una gran botica, la mejor de la Nueva España, cerería, laboratorio y departamento para inspección y disección de cadáveres. Dependía del producto de 22 propiedades urbanas, del dinero colocado a rédito, del noveno y medio de los diezmos, de los derechos del juego de pelota y de las impresiones cuyo monopolio se le concedió. En la época independiente, siguió perteneciendo a la Mitra. En 1861, pasó a formar parte de la Junta de Beneficencia. En este hospital se embalsamó el cadáver de Maximiliano de Habsburgo, procedimiento en el que se invirtieron 70 horas. El 5 de febrero de 1910, el nosocomio fue substituido por el Nuevo Hospital General de México.

Departamento de Partos Ocultos
Fue la primera Clínica de Maternidad construida exclusivamente para este fin. En 1745, el Chantre de la catedral de México, don Fernando Ortiz Cortés decidió fundar un hospicio para pobres o Casa de Misericordia, pidió licencia al Rey Felipe V; su petición la apoyaba el arzobispo de México, ilustrísimo señor Rubio y Salinas. Hubo eco en el Consejo de Indias, sin embargo por indecisión del virrey, Carlos Francisco de Croix el edificio no se construía. El Departamento de Partos Ocultos, probablemente lo creó el arzobispo Francisco Antonio Lorenzana, en 1774, para atender a las mujeres españolas que concebían fuera del matrimonio, estuvo en un anexo del Hospicio de los Pobres y se mantuvo en secreto. Fue hasta el 19 de marzo de 1774, cuando el hospicio se abrió al público, que el arzobispo Lorenzana, apoyado por el virrey Antonio María de Bucareli y Ursúa,(marqués de Valle Hermoso y Conde de Jerena 1771-1779), logró que empezara a servir a los pobres.
El arzobispo Lorenzana elaboró las ordenanzas que regirían al hospital, las que fueron aprobadas con modificaciones en 1785, quedando la institución bajo el patronato y protección del rey Carlos III. El nombre de la paciente que ingresaba al departamento, solo lo conocía el confesor, quien lo anotaba para evitar problemas si sobrevenía la muerte. Después de la atención del parto y la cuarentena las mujeres eran libres de ir con su hijo a donde quisieran, si no deseaban convivir con él, lo enviaban a la Casa Real de Expósitos. El 19 de marzo de 1812, se expidió la Constitución de Cadiz en España, donde se dispuso que los establecimientos asistenciales pasaran a la jurisdicción de los ayuntamientos. En 1820, al establecerse la vigencia de esta ley, se decretó la extinción de las Órdenes Hospitalarias. En enero de 1821, esta disposición se puso en vigor en la Nueva España, en vísperas de la consumación de la Independencia.

Puesto de Sangre de San Pablo u Hospital Benito Juárez
En marzo de 1847, el ayuntamiento de la ciudad previendo la proximidad de la guerra con los Estados Unidos, designó al regidor, abogado y filántropo, don José Urbano Fonseca, para establecer varios hospitales de sangre. Dotó de equipo a los hospitales de San Hipólito y San Lázaro, el de San Andrés se negó a colaborar.
Por esta razón Fonseca pidió al general Manuel María Lombardini, jefe del ejército de oriente, que le facilitara el local del colegio de San Pablo, que entonces era cuartel.El 16 de agosto, tomó posesión del inmueble, la dirección del improvisado establecimiento lo entregó a cinco Hermanas de la Caridad, de nacionalidad española encabezadas por sor Micaela Ayanz. El 22 de agosto de 1847, recibieron heridos de las batallas de Padierna y Churubusco. El Servicio Médico estuvo a cargo del cura de San Pablo, Dr. Ladislao de la Pascua, de Guillermo Santa María y el señor Gutiérrez. En el mes de noviembre, los Agustinos pidieron la devolución del edificio, lo mismo hizo el general Joaquín Rangel con respecto a unas casas adyacentes que sirvieron para ampliar el hospital. El ayuntamiento sorteó las dificultades y en 1848, convirtió el puesto de sangre de San Pablo en hospital municipal, hoy Benemérito Hospital Juárez.
A mediados del siglo XIX, sólo quedaron en la ciudad de México ocho nosocomios los de San Pedro, el de San Lázaro, el de Terciarios de carácter privado, los del Divino Salvador y San Hipólito, el de Jesús, el de San Juan de Dios y San Andrés. El 14 de noviembre de 1844, las Hermanas de la Caridad vinieron a México por petición de la señora María Ana Gómez de la Cortina para atender los hospitales del Divino Salvador, San Andrés y San Juan de Dios. Asistencia que entraría en un proceso de secularización cuando el 12 de junio de 1859, el presidente Benito Juárez nacionalizó los bienes del clero y el 4 de agosto del mismo año aclaró que los hospitales quedaban incluidos en esta disposición. El 2 de febrero de 1861, decretó la secularización de los hospitales, los que estaban a cargo de órdenes religiosas se entregaron al ayuntamiento.
El día 19 de junio, el presidente Juárez autorizó a las Hermanas de la Caridad para que continuaran prestando servicio bajo la supervisión del Estado. El 23 de enero de 1877, siendo presidente don Juan N. Méndez (1876-1877) y don Protasio Tagle, Ministro de Gobernación, se creó la Dirección de Beneficencia Pública, la que asumió la responsabilidad de administrar a los hospitales, en sustitución del ayuntamiento. El Dr. Miguel Alvarado fue el presidente y los miembros de este organismo fueron los Dres. Rafael Lavista, Pomposo Verdugo, Amado Gazano, Adrián Segura y Eduardo Liceaga. El 19 de junio de 1877, el nosocomio de San Pablo recibió el nombre del Patricio de Guelatao. El Consejo Superior de Salubridad dependía de la Secretaría de Gobernación, el Presidente fue don Ildefonso Velasco. En 1879, ocupó este cargo el Dr. Eduardo Liceaga.

Casa de Maternidad e Infancia
Fue fundada en el año de 1865, auspiciada por la emperatriz Carlota Amalia, sustituyó al Hospicio de Pobres y al departamento de Partos Ocultos. En 1861, surgió la idea de su fundación, cuando las Leyes de Reforma suprimieron del control de los Hospitales al clero. En ese Hospital se instituyó la cátedra de Clínica Obstétrica, en el Servicio de Consulta Externa hubo una sección dedicada a la atención de pacientes tuberculosas. El cuerpo médico lo integraron los Dres: Manuel Soriano, José Ferrer Espejo, Ramón F. Pacheco, Aniceto Ortega del Villar, Juan María Rodríguez y Eduardo Liceaga.

Dr. Eduardo Liceaga: precursor del Hospital General de México
El 13 de octubre de 1839, nació el Dr. Eduardo Liceaga en la señorial ciudad de Guanajuato, donde cursó la instrucción primaria. En el año de 1841, fundaron el Consejo Superior de Salubridad los doctores Casimiro Liceaga, Manuel de J. Felix y el presbítero Joaquín Villa. En 1859, el doctor Liceaga se trasladó a la ciudad de México, se inscribió en la Escuela de Medicina, sus maestros fueron los doctores Miguel Jiménez, Francisco Ortega, Rafael Lucio, Leopoldo Río de la Loza, entre otros. Ingresó por oposición a la sección infantil del Hospital de San Andrés, donde trabajó arduamente durante cinco años, el 6 de enero de 1866, después de un brillante examen obtuvo el título de Médico. A través del tiempo y con la experiencia adquirida, fundó un Hospital para Niños. Poco tiempo después presentó el examen de oposición y obtuvo el puesto de Adjunto de Cirugía. Impartió las cátedras de Física e Historia Natural en el Liceo de San Ildefonso, fundado por Maximiliano de Habsburgo.

En 1870, presentó examen de oposición y lo nombraron profesor titular de Medicina Operatoria en la Escuela de Medicina y Director Médico del Hospital de Maternidad e Infancia, ahí montó un consultorio para la atención de enfermas externas; posteriormente lo designaron Director de la Lotería de Beneficencia. En julio de 1885, ingresó como vocal al Consejo Superior de Salubridad. En una primera etapa lo asignaron a la Comisión de Hospitales en cuyo manejo tenía experiencia. El 18 de abril de 1888, los preparativos estuvieron listos para iniciar la campaña de vacunación antirrábica, el 16 de marzo de 1892, el Dr. Eduardo Liceaga continuó con la organización de la Salud Pública en México, venció la tifo en la capital, la fiebre amarilla en el litoral del Golfo de México y la peste bubónica en Mazatlán.
Durante 29 años fue Presidente del Consejo Superior de Salubridad, entre julio de 1887 y febrero de 1888, visitó Europa y conoció los hospitales de París, Roma, Bruselas, Berlín y Viena. El Dr. Eduardo Liceaga fue amigo de la familia del presidente Porfirio Díaz Mori y esta relación le permitió influir directamente en el proyecto y planificación del Hospital General de México. El 5 de febrero de 1905, se inauguró el Hospital General de México; en esa etapa el Dr. Liceaga fue Director de la Escuela de Medicina. El 2 de marzo de 1914 dejó la Presidencia del Consejo Superior de Salubridad. El 13 de enero de 1920, se extinguió la fructífera vida de este médico excelso.

Hospital General de México
En 1881, apareció un Reglamento de la Beneficencia Pública y el proyecto formal para la construcción de un Hospital General. El 9 de noviembre, los doctores Adrián Segura, Rafael Lavista y José Yves Limantour, entregaron al Ministro de Gobernación, general Carlos Diez Gutiérrez, un dictamen sobre la conveniencia de establecer un Hospital General fuera de la ciudad. La comisión recomendó como lugar adecuado para la construcción del Hospital, El Rancho del Cebollón o San Rafael ubicados al oeste de la ciudad, y como segunda opción un terreno localizado al noroeste de Belem. La construcción y planificación del hospital la promovió el Dr. Eduardo Liceaga, se inició en 1896 sobre una superficie de 170 mil metros cuadrados. El modelo que se adoptó para las instalaciones fue el sistema del Ingeniero Follet, que se utilizaba en Francia. Este se aplicó en la construcción del Hospital Saint Eloi de Montpellier. Los pabellones independientes, incombustibles e impermeables, de ladrillo y fierro, con estucado en el interior, sin cielo raso y con pavimento, lambrines de mosaico que pudieran lavarse y desinfectarse como un vaso de cristal o un jarrón de porcelana elevados 2.5 m del suelo, aislados entre sí por jardines y con capacidad para 30 enfermos quedaría integrado por 38 pabellones, se calculó que 5 estarían en reparación o descanso con el fin de que se aerearan y desapareciera el peligro de infección o la aparición de una "fiebre de hospital". Además de ese núcleo de pabellones habría edificios para: la consulta externa, sala de operaciones, oficinas administrativas, cuarto de máquinas, cocina, comedor, baños, dormitorios, auditorio, biblioteca, museo, salas para conferencias, alojamiento para empleados y dos capillas para servicios religiosos, necesarios para el funcionamiento adecuado del hospital. Una fachada señorial diseñada por los señores de la Hidalga, con cantera de Chiluca y recinto, un reloj con campana sonora.


El general Díaz en el Informe Presidencial del 1° de septiembre 1888, mencionó que la Lotería de Beneficencia entregaría al gobierno 600 mil pesos distribuidos en cinco bonos semestrales los que se destinarían para la construcción del hospital. En el Informe del 1° de abril de 1890, el Presidente manifestó al Congreso, que la Secretaría respectiva se ocuparía de estudiar lo relativo al proyecto del Hospital General y Manicomios. En el Informe del 16 de septiembre de 1890, el general Díaz comentó que estaban concluidos los planos del Hospital y que en breve se iniciaría la construcción... Sin embargo, hubo un silencio que se prolongó cinco años. En noviembre de 1895, por acuerdo del Ministro de Gobernación general Manuel González Cosío, el Dr. Eduardo Liceaga y el Ing. Roberto Gayol Soto, fueron comisionados para presentar el proyecto de un Hospital General cerca de la ciudad. El 22 de noviembre, se expidieron los nombramientos del Dr. Liceaga y el Ing. Gayol. El 7 de diciembre se presentó el Proyecto y el 22 un informe preliminar, el que se discutió con el Consejo Superior de Salubridad así como los planos de 1890. El 1° de abril de 1896, se informó al Congreso acerca del Proyecto. El 1° de junio en el Oficio 920 de la Sección Cuarta de la Secretaría de Gobernación, se otorgaron dos nombramientos: al Dr. Liceaga como Director Médico de la Construcción y al Ing. Roberto Gayol Soto como Director General de la Obra.
El 1° de abril de 1897, el Presidente Díaz anunció la iniciación formal de la construcción. El Hospital General se erigió en la colonia Hidalgo de reciente creación, el propietario Sr. Pedro Serrano, ofreció al Consejo Superior de Salubridad proveer en ese lugar el terreno necesario para la construcción de un edificio, cuando se le propuso la edificación del Hospital General, de inmediato puso a disposición de las autoridades una extensión mayor. En septiembre de 1901, durante el Informe, el Presidente comentó que faltaban pequeños detalles para concluir la edificación del Hospital.
En el lapso de 1902 a 1905 se adquirió el material médico y los equipos procedentes de Europa. Desde 1903, en el Hospital de Maternidad e Infancia, funcionaba una Escuela de Enfermería y una de farmacia para cubrir las necesidades del moderno nosocomio.
El 14 de mayo de 1904, el Ing. Roberto Gayol dejó la Dirección Técnica de la obra y quedó a cargo el arquitecto Manuel Robleda Guerra, la obra tuvo un costo de 3 millones de pesos. En 1905 el Diario Oficial de la Federación publicó el Reglamento del Hospital General. El domingo 5 de febrero de 1905, el Dr. Eduardo Liceaga con atuendo de etiqueta esperaba impaciente en la puerta del hospital, la llegada del Presidente de la República, del gabinete y el cuerpo diplomático, para ver realizado su sueño más caro: dotar a la ciudad de México de un Hospital General digno, totalmente equipado. Antes de las 10:00 a.m. llegó al nosocomio la comitiva presidencial, el general Díaz y su esposa, los ministros de Estado y el cuerpo diplomático. Al Dr. Liceaga lo acompañaban: el Subsecretario de Gobernación, Lic. Miguel Macedo; el Director de la Beneficencia Pública, Bartolomé Carbajal y el Director Médico del Hospital, Dr. Fernando López. El Dr. Liceaga era el Director del Consejo Superior de Salubridad y Director de la Escuela de Medicina. El Escuadrón de Guardias Presidenciales estuvo al mando del capitán Gustavo Salas.
Escuadrón de Guardias Presidenciales

La inauguración se efectúo en el pabellón de Ginecología "González Echeverría" El general Díaz ocupó el sitio de honor, lo acompañaron Ramón Corral, Vicepresidente y la totalidad de los ministros y secretarios de esa época, así como embajadores de Japón, España, Italia, Cuba, Guatemala y Estados Unidos, entre otros invitados distinguidos, como los médicos Luis E. Ruiz, Alberto López Hermosa, Ricardo Cicero, José Terrés, Porfirio Parra, Nicolás Ramírez de Arellano, Rafael Norma y otros. Así el Hospital General desde sus cimientos traía el visto bueno de la ciencia y la cultura y llenaba las exigencias de la salubridad, no menos que las necesidades de una población tan numerosa....
El general Porfirio Díaz el 1° de septiembre de 1890, pronunció esta frase: la construcción del hospital es una acción imperativa para hacer evidente en nuestro medio los progresos de la ciencia y el estado de cultura en que se encuentra la capital. El nosocomio inició actividades el lunes 6 de febrero de 1905, con 305 empleados del cuerpo médico y administrativo. En ese momento se carecía de enfermeras con preparación; se contrataron temporalmente varias enfermeras norteamericanas para adiestrar a las mexicanas. La Sra. Maude Dato, enfermera de origen alemán trabajaba en el hospital de Acámbaro, Guanajuato, de inmediato la contrataron como profesora de la Escuela Teórico-Práctica de enfermeras del hospital de San Andrés. El Dr. Fernando López, Director del Hospital General, fundó la primera Escuela de Enfermería de la República, en este nosocomio. La Jefatura de Enfermeras del Hospital General estuvo a cargo de Maude Dato; otra enfermera alemana, Gertrudis Friedrick fungió como subjefe; la enfermera mexicana Sara Delgado, fue la secretaria de la Jefatura.
El tiempo continuó su marcha inexorable, el 26 de abril de 1960, el Dr. Clemente Robles Castillo, recibió el nombramiento de Director del Hospital General por designación del Presidente de la República, Lic. Adolfo López Mateos (1958-1964). Al asumir la Dirección el Dr. Robles se enfrentó a problemas de orden administrativo, los edificios en pésimo estado, además de escasez de agua, pugnas sindicales, indisciplina y falta de ánimo entre los miembros de los cuerpos médico y administrativo.
Desde 1940, el Dr. Gustavo Baz expuso la idea de construir un Centro Médico Nacional que perteneciera a la Secretaria de Salubridad y Asistencia. El proyecto original contemplaba la construcción de este centro hospitalario próximo a las instalaciones del Hospital General, en el predio comprendido entre las avenidas Cuauhtémoc y Central y las calles de Dr. Jiménez y Dr. Márquez. El Centro Médico Nacional se construyó, pero al terminar la obra, la Secretaria de Salubridad no contaba con los recursos económicos para equipar e iniciar el funcionamiento de las nuevas instalaciones. Por esta razón el Secretario de Salubridad, Dr. José Alvarez Amézquita y el Director del Instituto Mexicano del Seguro Social, Dr. Ignacio Morones Prieto concertaron una operación de compra-venta, con la autorización del Presidente de la República.
El Centro Médico Nacional se inauguró el sábado 16 de marzo de 1963; la remodelación del Hospital General se inició al recibirse el dinero de la compra-venta. Se creó la Unidad de Recuperación y Terapia Intensiva, se reconstruyeron: el Pabellón 7 de Ortopedia y Cirugía Plástica y Reconstructiva; la Unidad de Urología y se construyó el auditorio "Aquilino Villanueva". En junio de 1963, se inauguró la Unidad de Pediatría, en ese año se terminaron las obras del Pabellón 28 de Infectología, el Edificio de Consulta Externa y el Pabellón 8 de Cirugía General. Se construyó un depósito para agua, el que proporcionaría al hospital el vital líquido, se remodelaron la cocina, el comedor y la farmacia, se construyeron baños generales para los enfermos. En la década de los setenta se construyó el Quirófano Central, provisto de nuevo instrumental, mesas de operaciones, iluminación y aparatos de anestesia. En esa época las intervenciones quirúrgicas de ginecología se realizaban en los Pabellones de Cirugía General, se practicaban histerectomías tanto por vía vaginal como abdominal, la cirugía radical de cáncer, entre otras.
En 1976, el Dr. Vicente García Olivera fundó la Clínica del Dolor, con autorización del Director General, Dr. Francisco Higuera Ballesteros. En abril de 1998, se inauguró la Unidad de Ginecoobstetricia, cuando era Presidente de la República, Miguel de la Madrid Hurtado (1982-1988), el Jefe de ese servicio fue el Dr. Antonio Carrillo Galindo. Nuestra alma mater había renacido, su vida ha sido fructífera y plena de éxitos, en algunas ocasiones de inmensa tristeza, como ocurrió el 19 de septiembre de 1985 con el terremoto que destruyó el hospital y gran parte de la ciudad. Por los pabellones y aulas de este nosocomio desfilaron los grandes maestros y médicos de México. Con beneplácito y emoción recuerdo el nombre de algunos médicos hidalguenses que son hijos dilectos del Hospital y dejaron su huella, imborrable, en esta noble institución: los doctores Gastón Melo, Enrique y Jorge Flores Espinosa, Guillermo Montaño, Vicente García Olivera y el joven médico Vicente Cerecedo Cortina, entre muchos otros profesionales a cien años de la fundación del Hospital General de México.


Bibliografía
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Peza, Juan de Dios, 1881: La Beneficiencia en México.



Dr. Gerardo Romero-Salinas, Coordinador de Clínicas de Medicina, Zona Centro, Escuela Superior de Medicina, IPN; Profesor Titular "C", Licenciatura de Medicina, Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco; Investigador en Fisiología Uterina, adscrito a la Unidad de Ginecoobstetricia del Hospital General de México; Miembro de la Sociedad Mexicana de Historia y Filosofía de la Medicina. gromero@yahoo.com.mx
Dr. Vicente Cerecedo Cortina, Profesor Titular, Carrera de Medicina, Escuela Superior de Medicina, IPN; Miembro de la Sociedad Mexicana de Historia y Filosofía de la Medicina.
Dra. Malinalí García López, Pasante en Servicio Social, Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco.
Dra. Margarita Romero Salinas, LE y O, Profesora Responsable del Laboratorio Virtual, Universidad Autónoma de Hidalgo.
Dra. Marcia Gutiérrez Cárdenas, Profesora Titular "C", Licenciatura de Estomatología, Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco.
Dr. Jaime A. Bustos Martínez, Jefe del Área de Ciencias Básicas Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco.
Dra. Lissiel Jiménez Uscanga, Pasante de la Universidad Metropolitana, Unidad Xochimilco. liss_jimuss@yahoo.com.mx