|
|
Hay pacientes en las que la vejiga ya se salió y ahí la tiene, y les da miedo que las atiendan o ir a que las operen, y les ocasiona muchos problemas, constantemente las mujeres tienen infecciones urinarias, además pues bueno, es molesto traer ahí la vejiga ya afuera, hay cistocele grado I, II y III, no se atienden por miedo, porque no las deja el esposo, ahí influye mucho también la suegra, la paciente de la fotografía es una señora que ya se murió su esposo, acaba de fallecer creo que en noviembre, bueno dije ahora sí, ya la vamos a llevar a operar, porque no se llevó a operar porque el señor decía que sí, pero la suegra decía que no, entonces el señor decía, bueno, no, no, no entonces que no la operen. Bueno ahora ya falleció el señor, ahora sí la vamos a llevar a que la operen, y dijo la suegra no... si se va a morir que se muera completa.*
|
Dra. Verónica Rocha Presidenta de ASBIS, Mujer y Familia |
En las comunidades indígenas necesidad y posibilidad se nos presentan acompañadas de una urdimbre de costumbres, normas, ideas, prohibiciones, tradiciones y representaciones, que al materializarse en el transcurrir de los días, tejen la organización social y las opciones de la vida individual. Esto no es una excepción en los asuntos relacionados con la atención a los problemas de salud, realidad en la que emergen constantemente las necesidades, mientras que en el orden de lo posible para dar respuesta a la lucha de la vida por la vida, se han creado desde antaño diversas respuestas. La sanación, la curación del cuerpo es una práctica que las culturas prehispánicas habían ya desarrollado con tipologías de sustancias curativas, padecimientos, tratamientos y "enfermos".
Hoy podemos ver desde un enfoque antropológico en estos asuntos el fenómeno social de salud/enfermedad/atención**. La salud y la enfermedad son experiencias colectivas, sociales, que tienen una significación propia de acuerdo con los contextos, las historicidades, en fin, con la especificidad cultural. Es por ello que el relato con que inicia este texto, más allá de la sorpresa que puede causar a quienes no estén familiarizados con ideas y costumbres de comunidades indígenas, nos llama a reconocer los elementos que se ven implicados en el contacto del sistema médico moderno o biomedicina con una cultura híbrida, en la que los sujetos reconocen las formas de dicho sistema moderno, a la vez que reproducen sus experiencias y prácticas, en este caso, originadas en la urdimbre mazahua.
Así al lado de la medicina científica bien pueden mezclarse los conocimientos de una terapéutica popular, con sus propias creencias, elementos mágico-religiosos y actores. Lo que para el sentido común, especialmente en las ciudades, puede ser reconocido ampliamente como enfermedad, para otros grupos humanos es motivo para desplegar una amplia interpretación de signos, señales y códigos que ven en la misma un mal, un sufrimiento, una desgracia, que puede ser atendida por curanderos, hueseros, chamanes y otros personajes de la comunidad con la autoridad y el poder de "curar", antes que por el profesional formado como médico general.
Por ello las nociones de salud/enfermedad involucran en primera instancia un conocimiento social y una experiencia subjetiva, dimensiones en las que se ha profundizado. Desde hace más de medio siglo la Organización Mundial de la Salud ha venido incorporando el conocimiento interdisciplinario, especialmente de las disciplinas sociales, no solo para profundizar en una definición de salud -un estado de completo de bienestar físico, psíquico y social y no la mera ausencia de enfermedad- sino para garantizar los resultados de sus acciones.
Es contemplando todos estos aspectos que nos podemos preguntar cuál es la noción de enfermedad y "estado de bienestar" de una mujer que no atiende su salud por el peso que las creencias y las normas tienen en miembros considerados en su comunidad de mayor jerarquía. La realidad siempre es compleja, involucra tanto una cosmovisión, elementos estructurales, como sentimientos y emociones vividas en torno a situaciones y actores.
En los asuntos de atención a la salud en las comunidades rurales e indígenas a la urdimbre cultural como factor de potencialidad, agregamos la marginación como elemento que la transforma en imposibilidad. La marginación permea todos los ámbitos de la vida con sus diferentes tintes de inequidad no sólo regional y sectorial sino sobre todo étnica; marginalidad es una transformación al infinito de conexiones varias, acciones colectivas/ sociales/ individuales que se repiten, se bifurcan, se regeneran, que forman una sinergia pero no para la vida, sino para la merma de esa capacidad de sobrevivencia ya no digamos de existencia en producción y expansión, sino de una sobrevivencia que se contrasta cada vez más con la supervivencia de otras poblaciones y mundos. Así podemos ver en la "enfermedad", el "padecimiento" y la "dolencia", el reducto celular, metáfora/realidad biológica y social, de esa sinergia "negativa".
Los problemas de salud/enfermedad/atención son uno de sus resultados: a la marginación de las políticas de desarrollo, sigue la del desarrollo de los sectores productivos
|
 |
y la de su infraestructura, regiones enteras carecen de fuentes de subsistencia, después continúa la formación de regiones sin servicios educativos, culturales, médicos -de orden privado, eso se entiende no hay circulante, pero también del orden de lo público, no hay políticas de atención para estas poblaciones- el abandono se extinde a sus pobladores con la consecuente desintegración social-familiar, acompañada en ocasiones, si se trata de migrantes al país vecino, de recursos para mantener a la familia, enviar a los niños a la escuela y concretar ese añorado sueño que vemos materializado en las localidades donde hay migración, la construcción de una casa de tabique con servicios, bien diseñada, copiando los estilos que ven los migrantes en los suburbios donde trabajan.
Sin embargo, para la gran mayoría de las familias no hay dinero ni formas de producción para el subsistencia, pues bien, no hay alimentación, los patrones alimenticios se modifican y empobrecen, no hay nutrición, sustento biológico del cuerpo, aparecen los síntomas, los signos, déficit en el crecimiento, baja talla y peso, alta incidencia de enfermedades infecciosas y parasitarias, de enfermedades llamadas carenciales como la anemia, más aún a estos signos tradicionalmente relacionados con zonas marginadas o países en desarrollo, podemos sumar las enfermedades del "desarrollo", las crónicas y degenerativas como el cáncer, la diabetes y los problemas cardiovasculares. Mientras tanto, se impregnan silenciosamente en el código genético las deficiencias y sus consecuencias, la desnutrición trae consigo problemas en el desarrollo intelectual, hablamos de las formas de pensar, del aprendizaje, de la creatividad y la imaginación de un pueblo y de su desarrollo neurocerebral.
Ante este orden de la enfermedad, podemos oponer el orden de lo posible para incidir en esta situación, para crear una interacción positiva en el proceso de salud/enfermedad/atención de las poblaciones marginadas. En estas otras sinergias las organizaciones de la sociedad civil han sido elementos claves, detonadores, una fuente que genera y regenera el todo social, da nuevas posibilidades de existencia a la naturaleza humana y a la urdimbre cultural y, especialmente, rompe las inercias de las estructuras públicas de atención a la salud. Este es el caso de la Asociación de Salud y Bienestar Social de la Mujer y su Familia, A.C. (ASBIS Mujer y Familia) organización que con su trabajo y su historia nos muestra la apertura de este orden de lo posible y sus implicaciones en el fenómeno de salud/enfermedad/atención, y cuyo testimonio, a través de las palabras de su presidenta la Dra. Verónica Rocha, queremos compartir con nuestros lectores. El proyecto inicia en el año de 1998, cuando un grupo de cinco amigos pensaban en organizarse para llevar atención médica al municipio de Nezahualcoyotl: estaba Carlos que es mi esposo, Héctor que es economista, el Lic. Frías y el Lic. del Río.
 |
Nosotros éramos servidores públicos, trabajábamos en el municipio de Neza, yo trabajé anteriormente en el Departamento con pepenadores. Cuando nosotros estamos trabajando aquí en Neza empieza a haber una serie de necesidades, el municipio es el primer lugar en causa de muerte de cáncer cervicouterino, únicamente había el Hospital "Gustavo Baz" que tenía un consultorio de clínica de |
displasia, no había la atención que requería la gente para estar detectando concretamente el cáncer. Nos empezamos a reunir de manera informal, recibimos el apoyo de una Fundación que era la "Luis Pasteur", y aquí en la parte de abajo precisamente (la planta baja de su casa y el patio han sido acondicionados para dar atención médica) nosotros reuníamos en el patio a la gente, les dábamos una plática, y una vez al mes o cada dos meses invitábamos a la Fundación y ellos hacían los estudios de colposcopia y papanicolao, y esto fue haciendo que nosotros fuéramos creando un programa de salud. En el 2000 cuando se cambia la Presidencia Municipal, el presidente que llega dice pues la salud no es asunto mío, ni boleto mío, sino del estado. Bueno yo decía, cómo es posible, si el municipio es tan grande con tantas necesidades de salud y un programa de prevención de cáncer, que no haga nada, decidimos constituirnos legalmente. Y esto entre que nos decidíamos que lo hacíamos, que no lo hacíamos, pues se pasó todavía ese año y acordamos a inicios de 2001 que nos íbamos a constituir pero alguien tiene que dejar de trabajar. Por qué, porque no sabíamos llevar exactamente una asociación, todo lo que hacíamos nosotros de manera informal, bueno pues era el hacer pláticas, buscar apoyo para la gente, pero ahora era dedicarle todo el tiempo, y empezamos a buscar asesoría...
ASBIS Mujer y Familia se constituyó en junio de 2001 como una asociación civil. Inició su labor en el municipio de Nezahualcoyotl con el objetivo primordial de disminuir las tasas de morbi-mortalidad por cáncer cervicouterino y mamario, así como la incidencia de las enfermedades de transmisión sexual. Desde su inicio consideró la necesidad de una atención médica integral, por ello en esos momentos proporcionó además del servicio de ginecología, el de medicina general y odontología. Buscando una asistencia más completa en pocos años se han incrementado los programas, servicios, personal e instrumentos: hoy se cuenta con un área de pediatría y de especialidades en la que las personas reciben servicios de ortopedia, medicina interna, nutrición, pediatría, gastroenterología y psicología, además de que pueden ser asistidas en materia jurídica y de trabajo social. El orden de lo posible se ha abierto para hacer realidad un área de mastografía, ultrasonido y colposcopia con sus instrumentos correspondientes, además de brindar los servicios de densitometría ósea, electrocardiogramas y RX dental.
| La colaboración económica y política de instituciones públicas y privadas ha hecho posible la infraestructura, sin embargo es la sinergia social, la necesidad de bienestar y de salud la que permite proyectar al futuro una asociación como ASBIS, quien al cumplir su labor con la población objetivo en el municipio de Neza, evidencia las relaciones entre paciente/modelos de atención que se dan en la medicina institucional y privada. Efectivamente existe un gran cuestionamiento a la medicina moderna y sus instituciones, la falta de confianza merma las relaciones con las instituciones públicas ante su poca calidad e ineficacia (esto no quiere decir que no existan sus sectores, especialidades y médicos dignos de un gran reconocimiento), y por otra parte los servicios privados nos muestran una
|
 |
medicina costosa y de alto riesgo; en ambos casos el profesional de la salud se apropia del cuerpo ajeno como objeto sin sujeto, o bien, como objeto de comercialización***. Pero existen otras opciones, otros modelos de atención a la salud: nosotros aquí en Neza somos ya sustentables, tenemos 4 años constituidos y bueno cobramos cuotas de recuperación... atendemos de 100 a 150 personas diarias en todos los servicios, 7 000 u 8 000 personas al año.
 |
La Dra. Verónica Rocha explica cuales son algunos de los factores que influyen en la demanda de los servicios de ASBIS: Nosotros entregamos los resultados a los ocho días, cuando en una institución tardan hasta seis meses en entregarles un resultado, siempre les ofrecemos todas las alternativas que tienen, así sea desde una electrocirugía, una biopsia, todas las ventajas y desventajas, otra cosa también importante es la calidad y calidez de los médicos, creo que los doctores que están aquí, están muy concientes de qué es lo que están haciendo, que no vienen a lucrar porque bueno, los sueldos que les damos no es para lucrar definitivamente, tienen muy claro ayudar a la gente, y esto ha hecho que la gente misma... una cuestión que me preguntaban hace un rato, sobre la difusión, la difusión más importante es la de boca en boca, viene la mamá, trae a
|
la hija, trae a la nieta, y esto es lo que nos ha ayudado, yo creo que la mejor difusión es esa... Realmente el trabajo de colposcopia que en el últimos años se ha dado es de negocio, bueno tienes esto, te voy a hacer esto, una criocirugía te cuesta 1 500 pesos, una electrocirugía te cuesta 2 000 pesos, nosotros cobramos por una criocirugía 470 pesos y por una electrocirugía 720 pesos con todo y el estudio de patología... y eso es lo que nosotros tratamos de darles a todas, las herramientas a las pacientes para que vayan a donde vayan ellas tengan todo lo necesario para que las revisen.
¿Es posible que la sinergia entre los grupos desprotegidos, apuntale los cambios que los programas y planes gubernamentales no han podido llevar a buen fin? ¿Qué es lo que abre el orden de la posibilidad, en lo material pero también en la cultura de los pueblos, en su mentalidad acerca de los procesos de salud/enfermedad/atención, en la confianza hacia el otro? ASBIS decidió que los recursos generados en el municipio de Nezahualcoyotl fueran llevados a San José del Rincón, municipio del Estado de México.
San José es una comunidad indígena donde no hay recursos, la gente no tiene dinero, nosotros le cobramos cinco pesos por cinco amalgamas, o por 10 amalgamas por lo que requieran, por un papanicolao y una colposcopia les cobramos cinco pesos, hacemos electrocardiogramas ellos pagan 10 pesos únicamente, y son cuotas simbólicas porque también aprendimos, a San José del Rincón ya tenemos tres años yendo, que a la gente cuando no le cuesta nada, no valora las cosas...
Nosotros llegamos a hacer un proyecto por 6 meses, nuestro objeto social es prácticamente la prevención de cáncer cervicouterino y damos servicios médicos integrales, nosotros no podíamos llegar a San José, pues bueno "te vengo a hacer un papanicolao", es una comunidad de extrema pobreza con cuestiones culturales arraigadas de mucho tiempo, "cómo me va a ver un médico". Estructuramos un programa de salud, donde ibamos a dar servicio médico, odontológico y ginecológico.
En enero de 2002 empezamos a ir, todos los miércoles durante 6 meses, todos los miércoles ibamos a dos o tres comunidades, tuvimos mucho apoyo de la que era la presidenta del DIF, la doctora Ma.Teresa Ríos, porque ella nos lleva, convoca a la gente, le dábamos una plática, por qué era importante que se hicieran un papanicolao, por qué la gente se estaba muriendo, empezamos a dar pláticas... cuando nosotros empezamos el 1 de julio a dar el servicio en fin de semana, yo dije, no va a haber nadie, porque eso nos decían, ni van a venir, casi, casi nos decían, ustedes deliran si creen que van a venir a tomarse el papanicolao... bueno el sábado y el domingo había un río de gente que yo dije, ¡guauuu! ¡qué vamos a hacer!, llegamos,
| empezamos con 6 pasantes de odontología, ahorita tenemos 10, iba la directora del DIF, Ale, que nos ayudaba porque ella conocía a la gente, iba una ginecóloga, otro médico y yo, ese día tuvimos 123 pacientes, no se me va a olvidar porque era un río y río de gente... no teníamos más que una unidad dental, un sillón dental, los muchachos prestaron su instrumental, porque lo que teníamos era mínimo, de aquí |
 |
nos llevamos dos mesas de exploración, la unidad dental, unas mesitas nada más y los muchachos hacían extracciones en las sillas, sentados en las sillas los pacientes, impresionante, los niños no lloraban, fue una experiencia muy grata... Allá hacemos biopsias, electrocirugías, criocirugías, todo lo que requiere una mujer para un tratamiento de cérvix nosotros se lo damos, y ellas nada más pagan únicamente una cuota simbólica, por ejemplo estamos haciendo un estudio para saber si son portadoras del virus de papiloma humano de alto grado, que es el que ocasiona cáncer, una prueba de estas nosotros aquí la cobramos en 570 pesos, a nivel particular vale como 2 000 pesos y ellas solo pagan 30 pesos... conseguimos un millón de pesos para hacer pruebas a 1 500 mujeres, que son las que estamos atendiendo... más del 86% de las mujeres tiene cáncer cervicouterino por el virus de papiloma humano, y el virus de papiloma es una enfermedad de transmisión sexual, que no se ha hecho una pandemia, y que no se va a declarar una pandemia como el SIDA, pero ocupa el primer lugar por causa de muerte en mujeres, y el SIDA ocupa el 12, es más agresivo el virus de papiloma, pero bueno la gente no tiene mucha información de eso...
Cada fin de semana en el Municipio de San José del Rincón se atienden entre 300 a 350 personas muchas de ellas indígenas mazahuas. Los servicios de ginecología, odontología y medicina general se proporcionan en una cabaña en donde también comen y duermen los 14 médicos que asisten a la comunidad. Los pobladores de las comunidades tienen confianza en los servicios que proporciona ASBIS, en algunos casos se modifican estructuras de pensamiento, en otros no, como nos hace ver el relato del inicio. El trabajo, los planes son como ese río de gente que parecía infinito. ASBIS atiende también mensualmente a 5 comunidades: Tepetlaxtoc, Amecameca, Valle de Chalco, y la delegación Iztacalco e Ixtapalapa, y ha organizado diversos cursos y eventos de actualización sobre cáncer cervicouterino y mamario, cuyas cuotas son aportaciones para la atención de las comunidades...
Un ingeniero del Centro de Investigaciones Sociales de la Universidad, él nos está capacitando sobre el abono de lombriz, que es más barato, nosotros no tenemos que invertir gran cosa porque el abono de los animales ya está ahí, se requiere corteza de árboles, estamos en un aserradero, pues bueno estamos ocupando eso, el kilo de lombriz nos costó creo que 8 pesos y ese se reproduce al mil por ciento, al mil por ciento, tenemos un espacio chiquito en donde estamos llevando la capacitación, bueno esto es, se planea que sea un proyecto productivo para que sostenga la clínica, con lo que nosotros cobramos de cuotas de recuperación, no se puede, y nosotros también sabemos que no todo el tiempo nos van a estar dando dinero... tenemos que buscar... generamos empleos, sirve para mantener esto y nosotros seguimos dando un servicio médico, que eso es lo que nosotros pretendemos, igualmente pretendemos que tenga mastógrafo, ultrasonido, RX, consultorios de gineco... tenemos un problema importante en San José, que es un oftalmólogo, hay muchos problemas de ojos, no hemos podido conseguir un oftalmólogo de alma caritativa que quiera ir, pero algún día lo vamos a tener, porque si es un problema severo, hay muchas cataratas, y un área de estimulación temprana, los niños empiezan a caminar después del año y medio...
El proyecto tiene que ser autosustentable, la Dra. Rocha se refiere a la construcción de una clínica en San José del Rincón, en un terreno de 4 000 m2 que donaron los ejidatarios del Barrio "El Quelite": las necesidades, la voluntad de cambio, y de vida, la tierra, la sinergia entre instituciones publicas, la posibilidad de generar medios para la subsistencia, empleos, ¿qué es lo que fomenta las interacciones que abren el orden de lo posible y hacen para las comunidades marginadas que este mundo sea menos amenazante?
Centro Comunitario ASBIS
Fragmento del anteproyecto para el Centro ubicado en la localidad "El Quelite" Km. 15.5, carretera Villa Victoria-El Oro, San José del Rincón
Notas
* Los testimonios en este artículo han sido tomados de la entrevista realizada a la Dra. Verónica Rocha Rodríguez, Presidenta de ASBIS, Mujer y Familia, en febrero de 2006.
** Concepto propuesto desde la antropología médica por Eduardo Menéndez, ver Poder, estratificación y salud. Análisis de las condiciones sociales y económicas de la enfermedad en Yucatán. La Casa Chata, México, 1981.
*** Ver interesante análisis de Ivan Illich en Némesis Médica, Joaquín Mortiz, México, 1978.
Nora García, candidata a maestra en antropología social por la Escuela Nacional de Antropología e Historia y responsable de Planeación Editorial de la Revista Enlace. nngarcia@segob.gob.mx
|